Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo Emprendedor 2011

Simplemente nos gustaría felicitar las fiestas a todos nuestros lectores, y aprovechar para dar las gracias a aquellos que nos han acompañado y apoyado durante todo este año de novedades y aprendizaje para nosotros.

Esperemos que el siguiente año sea todo lo mejor posible y que se cumplan todos vuestros deseos. Nosotros intentaremos que se cumplan los nuestros.

Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo Emprendedor 2011

Pixellated Christmas: 362/365 by Helen Sotiriadis

Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo Emprendedor 2011,

Nuestra Empresa Desde Cero.

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Lo siento, pero no me da tiempo

A todos nos ha rodeado alguna vez ese sentimiento de impotencia, esa sensación de que no nos da tiempo a terminar con el trabajo, en el plazo fijado.

Eso mismo me ha pasado a mí esta semana con el post. Debería haberlo tenido hace una semana, y aquí estoy, esta noche, aprovechando mi retraso para hablaros de la gestión del tiempo.

¿Por qué es importante gestionar bien nuestro tiempo?

White Rabbit, from Alice in Wonderland

White Rabbit by Disney

Porque nos hace sentir bien. Seguro que todos sabéis a lo que me refiero. ¿Cuántas veces te has ido de la oficina con la sensación del trabajo bien hecho y a tiempo? ¿A que te sentías bien? Estoy seguro. No es el único motivo, pero probablemente es el mejor.

Bueno, y ahora que ya he detectado mi problema… ¿Qué hago?.

Necesito cambiar, aprender a organizarme y mejorar mi productividad. Llevo mucho tiempo leyendo al respecto, y me voy a permitir comentaros, cuáles son los consejos, que creo, que mejor pueden venirle bien a alguien en mi situación:

  1. Poco a poco: los cambios mal llevados a cabo, pueden no mejorar nada, e incluso, empeorar la situación. Así que lo mejor será ir poquito a poco, con pequeños objetivos que serán las grandes batallas de nuestro día a día:
    • Limitaré el tiempo que dedico a leer noticias, feeds, blogs…
    • Planearé un reto diario, un objetivo, que deberé cumplir (deben ser objetivos realistas) sin excusas, todos los días.
  2. Creando una rutina facilitaremos nuestra adaptación: si queremos ir mejorando, y adaptarnos a nuestra nueva vida productiva, es obligatorio coger un hábito. Los hábitos pueden ser buenos, y nos ayudarán a combatir la falta de constancia.
  3. Desconecta de vez en cuando: hay días en los que es mejor no levantarse. ¿Por qué forzar? Si tu trabajo te lo permite, tómate un tiempo libre. No me refiero a un día sabático, aunque también podría ser una opción en casos extremos. Lo ideal sería salir a dar un paseo, hacer deporte, charlar con un compañero… No es la primera vez que una buena idea me viene después de un café con amigos o de un paseo por el parque.
  4. Concéntrate en algo hasta que lo termines, no seas multitarea: recuerda, no eres un ordenador, no tienes por qué atender varias cosas a la vez. Es mejor que te centres en una concreta, y la termines cuanto antes.
    • Si te centras sólo en una tarea, tendrás menos posibilidades de distraerte.
    • Cuando tienes que priorizar, lo normal es que prefieras hacer lo que más te gusta, y aunque no sea prioritario, le dedicarás más tiempo.
    • Y la más importante: la multitarea impide que puedas poner toda tu atención en lo que estás haciendo.
  5. ¿Te parece poco? Cuando hayas conseguido poner en práctica los 4 pasos anteriores, intenta mejorar, adelántate a los plazos, sorprende a tus jefes / clientes…

Nos vemos en 3 semanas, la próxima vez llegaré a tiempo.

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Dorita, ¡Sigue el camino de las baldosas amarillas!

Es necesario enfocarse. Para llevar un proyecto a buen puerto, hay que fijar unos objetivos, elaborar un plan para alcanzar dichos objetivos y desviarse del plan lo menos posible.

Esto, que escrito en un post es facilísimo, en la realidad, es un asunto muy complejo. De hecho, nosotros nos desenfocamos con bastante frecuencia y por eso creo que podemos hablar de ello.

Desde luego que la falta de unos objetivos claros provocan un desenfoque total, pero esto no es perder el foco, es no haber tenido nunca tal foco. De la misma manera, habrá situaciones inevitables durante el proyecto que hagan perdernos.

Camino de baldosas amarillas

Camino de baldosas amarillas by Soniation

Sin embargo, podemos quedarnos en un punto intermedio e intentar evitar una serie de situaciones por las que, desde nuestra experiencia, se suele perder el foco. Os damos una serie de consejos que os pueden ayudar:

  • Tener claro el camino crítico, aquellos hitos del proyecto en los que su retraso impacta directamente en otros hitos y, por tanto, éstos también se retrasan.
  • Definir objetivos a corto plazo que ayuden y motiven a seguir adelante con la intensidad necesaria: “quick wins”.
  • Definir tareas a un nivel atómico tal que no se tornen infinitas.
  • No reemplazar los objetivos reales de un proyecto por objetivos espejismo, aquellos que parecen que nos ayudan pero que, en realidad, lo que hacen es perjudicarnos y retrasarnos.
  • No escuchar el ruido. Durante el proyecto surge ruido, pequeñas tareas prescindibles que requieren tiempo. Hay que ponerse los cascos (en la medida de lo posible).
  • Evitar abrir tareas a un ritmo mucho más alto que el ritmo de cerrarlas (en las fases iniciales es normal que ocurra, pero no durante todo el proyecto). Imaginaos una bañera con 5 grifos y 1 único sumidero por el que se pierde el agua correspondiente a 1 solo grifo… ¿qué pasa?
  • Intentar evitar las ramificaciones, es decir, aquellas tareas que no forman parte del núcleo del proyecto y que lo que hacen es diversificar el tiempo. Hay que sacar la podadora.
  • No ser consecuente con las decisiones tomadas, y necesitar una replanificación constante (mejor hacer algo regular que no llegar nunca a hacer nada).
  • No diferenciar entre las tareas urgentes (aquellas que hay que hacer ahora mismo) y las tareas importantes (aquellas que hay que hacer, pero no ahora mismo).

Es muy complicado, lo sabemos, pero hay que intentar reducir al máximo o eliminar estas situaciones que hacen perder el foco del proyecto, y así conseguir finalizarlo con éxito (on budget and on time).

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Toc, Toc. ¿Quién es?

Soy una nueva empresa con una tecnología puntera y quiero que seas uno de los primeros en probarme. Seguramente a los tecnólogos que nos lean, este planteamiento puede hacerles salivar, pero por lo general, esta frase es el principio de un buen epitafio. Lo que menos quiere una empresa es algo arriesgado sin verle claramente una finalidad para su negocio.

Nuestro equipo está formado por ingenieros, y como tal, tenemos una tendencia natural a enredarnos en los tecnicismos, algo que nos gusta y además nos hace sentirnos cómodos. Nos gusta montar sistemas complejos y bonitos, seguros y con un montón de funcionalidad, pero en cambio, nos cuesta mucho salir de la madriguera.

Llamando a la puerta del cliente

Toc toc toc!!! by Lumiago

Y es eso exactamente lo que se necesita una vez que se tiene la idea, mirar a los futuros clientes y tener claro qué problema les vamos a solucionar, qué servicio que necesitan les vamos a ofrecer, porque sin eso, nada vale. Hace poco, las Telecos se dieron cuenta de ello, a nadie le importa si el móvil descarga datos mediante GPRS, 3G, UMTS, HSDPA, de todos ellos o de ninguno, lo que quieren es tener correo electrónico, Facebook, ver fotos de su familia y un montón de aplicaciones. Ahora eso está más o menos claro, pero no olvidemos que hasta “ayer” los móviles y los operadores se anunciaban como los que ofrecían tribanda, IrDA, WAP… aunque nadie tenía muy claro para qué servía eso.

Bueno, y si tenemos claro el problema a solucionar y cómo solucionarlo, ¿Cuál es el próximo paso? La venta, la parte comercial, el cara a cara, la gran prueba de fuego. Pero es necesario enfrentarse a ello cuanto antes, ya que esos deben ser los dos brazos de una empresa: la parte comercial y la parte técnica. Hay que aprovechar la experiencia de venta para estar cerca del cliente y saber qué quiere y cómo lo quiere, y ajustar la solución a ello.

A no ser que estéis haciendo algo por amor al arte, es mejor no alejarse mucho del cliente, pues como dice el dicho periodístico: “No vaya a ser que la realidad te joda una buena noticia”.

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¿Cómo medir el éxito?

Hay veces, que llegados a un punto, no conocemos el éxito de nuestras iniciativas, y es necesario establecer una “métrica” para no perder el norte.

Imaginemos que unos amigos montan una tienda online.

Tienen 10.000 visitas al día después del primer mes de funcionamiento. ¿Un éxito? Está claro que en cuanto a difusión el éxito es rotundo. Y… ¿Cuál es la finalidad con la que montaron la tienda? ¿Cumple sus expectativas?.

Resulta que la tienda de nuestros amigos es muy completa, en ella podemos encontrar casi de todo a precios muy buenos, pero tiene serios problemas a la hora de gestionar las existencias en almacén. También tiene demasiadas pantallas a la hora de hacer la compra y algunas de ellas resultan liosas para los clientes.

Deberíamos ayudar a nuestros amigos de la tienda, pero… ¿De qué modo?

Resulta que existe una forma de cuantificar el éxito de un proceso. La forma de hacerlo es usar KPIs (o indicadores de desempeño). Sirviéndonos de ellos intentaremos mejorar el beneficio de nuestros amigos.

Gráficas de resultados

Gráficas de resultados by Anónimo

Lo primero que hacemos es estudiar la web y decidir qué nos importa. Tomamos como valores clave: el número de usuarios del sitio, la cantidad de clics (para saber si la gente se mueve mucho), el tiempo que pasan en el sitio, la cantidad final de ventas (porcentaje sobre los usuarios totales), la edad de nuestros clientes, la forma de pago preferida, el número de usuarios que no completa su compra (los que usan el carrito, pero no adquieren productos) y el dinero que se gasta cada comprador (media).

Con todo esto, y tras una semana, podríamos obtener algunos datos, como por ejemplo: que el método de pago preferido de los clientes españoles es la tarjeta de crédito, que un 80% de las compras no se finalizan, que la mayor parte de los usuarios que compran tienen entre 25 y 35 años, que el porcentaje de compras sobre visitas es del 2% y también que el gasto medio por compra no llega a 20 euros.

¿Qué podemos hacer con esto? Pues usando la ley de acción y reacción, decidimos recomendar a nuestros amigos que mejoren el sistema de compras simplificándolo a 2 pantallas (una de datos y otra de confirmación), también les recomendamos que intenten negociar mejores condiciones con su banco, ya que la mayor parte de los ingresos son de pagos con tarjeta, y el porcentaje que les cobran es elevado. Y, en caso de que quisieran hacer publicidad, ya saben dónde tienen una mayor aceptación.

Espero que con este ejemplo tan chorra, e ideal, hayáis comprendido la importancia que puede tener el saber medir. Como habréis comprobado, hemos medido cosas que al final no nos servían (o no hemos utilizado). No se debe medir alegremente, ya que estamos perdiendo tiempo que podríamos dedicar a otra cosa, pero en un principio, mejor pasarse un poco y luego corregir, que quedarse corto y nunca llegar a saber la realidad del proceso.

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Divide y Vencerás

Con una sentencia tan contundente comenzaba el capítulo de programación modular de una de nuestras asignaturas de la carrera (Estructuras de Datos y Algoritmos). En qué lugar habrá quedado el paradigma de programación modular en un mundo tan orientado a objetos y clases (este primer párrafo NO es APTO para todos los públicos).

Containers

I-con by Lightmash

Este proverbio, que venía muy bien para justificar la necesidad de dividir en módulos las líneas de código de un programa informático para su mejor gestión y utilización, es extrapolable a cualquier tipo de actividad cotidiana y, por supuesto, empresarial. En general, se trata de dividir un problema complejo en partes más simples, tantas veces como sea necesario, hasta que la resolución de las partes sea obvia.

La razón de ser de este post es explicar uno de nuestros avances en los últimos tiempos. Hasta ahora para ir acometiendo nuestros hitos, nos proponíamos tareas de alto nivel, sin ninguna estimación para su ejecución, tan sólo iban acompañadas de un responsable y una fecha para su finalización (bastante dilatada en el tiempo). La realidad de esta situación era que nos poníamos a trabajar sobre la tarea justo al final (el efecto examen: estudiar la última noche) con lo que, en el mejor caso, entregábamos algo incompleto o mejorable y requería de replanificación (en otros casos, ni siquiera hacíamos la tarea y por tanto, también requerían replanificación).

Para evitar este problema, tiramos de los apuntes de 2º de carrera: dividamos las megatareas en tareas más atómicas que podamos realizar en una semana, asignando responsables concretos y tiempos estimados de ejecución. Con esto, obtendríamos un listado de todas las tareas que tenemos que realizar durante la semana.

Las ventajas (habiéndose contrastado durante las últimas semanas) son las siguientes:

  • Más motivación para finalizar la tarea, al ser una tarea fácilmente abarcable.
  • Mejor monitorización y control de lo que se ha realizado y falta por realizar.
  • Capacidad de planificación a corto y medio plazo.
  • Rápida detección de riesgos y problemas que impacten en el retraso de la realización de una tarea.
  • Consecución de los hitos en tiempo.

Con el tiempo probablemente iremos encontrando muchas más ventajas (y alguna desventaja, adicional al incremento temporal de identificación/desglose/asignación de tareas) que os iremos contando, pero nuestra primera impresión es el haber vencido gracias a la división.

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¿Qué pesa más, una libra de paja o una libra de hierro?

Ya hemos probado el piloto y, aunque aún le quedan algunas horas de vuelo para poder pilotar un 737, nos gusta su estilo. Este fin de semana nos lo pasamos probándolo y enseñándoselo a nuestros primeros usuarios alfa y parece que coinciden con nosotros: tiene potencial.

Pero una vez pasada la euforia, toca hablar de futuro y, en el momento en el que estamos, eso significa subvención. Los dos polos hacia donde oscila el péndulo son: mantener todo el trabajo dentro del equipo, con un esfuerzo considerable en horas; o externalizar parte del proyecto, con el coste económico que conlleva. Para elegir entre una y otra tenemos buenas razones.

Para externalizar tenemos:

  • Una mayor velocidad de ejecución.
  • Más experiencia en la mayoría de los campos.
  • Disponibilidad amplia (por ejemplo, para dar soporte o poder hablar con los clientes durante la semana).

Y para hacerlo nosotros:

  • Mantenemos el conocimiento dentro del equipo.
  • Ahorro de dinero.
  • Es más sencillo ajustar los requerimientos al producto final.

No es una solución sencilla, especialmente, cuando dentro del equipo hay diferentes sensibilidades para el dinero y para el tiempo disponible.

Dudas

Question Marks by Don Moyer

Y ahí surgió un dilema, ¿Podríamos plantear un modelo desigual? Es decir, parte del equipo prefiere aportar más horas en vez de capital y, otra parte, se decide más por capital frente a tiempo. De ahí el título, ¿Qué pesa más? La respuesta puede parecer sencilla, pesan lo mismo. Pero, ¿Lo es la solución? Es decir, ¿Cómo podemos asegurar que las dos cosas son una libra? Básicamente, ¿Cómo valorar económicamente el esfuerzo en tiempo? De momento no tenemos la solución. Temporalmente hemos optado por seguir trabajando 5 horas cada uno y aportar todos el mismo capital. Pero sólo de momento, la propuesta sigue abierta. El modelo desigual, ¿No será más un problema que una solución? ¿Quién estima el coste? ¿Quién evalúa el trabajo? ¿Es lo mismo el dinero ahora, que el trabajo a futuro? ¿Es asumible tener que estimar económicamente cada tarea que tengamos? ¿Qué pasa con el trabajo previo?… No hay solución sencilla, y por eso este post está lleno de dudas, pero ha llegado el momento donde una decisión puede lastrar un proyecto. Tenemos que acertar con la solución, no tenemos mucho tiempo, y debe ser una solución viable. Que no nos pase como al Mercader de Venecia y pidamos una libra de carne pero no podamos cortarla sin hacer sangre.

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