¿Necesitamos blindar nuestras ideas?
Esa fue la pregunta que lancé al equipo allá por el mes de Diciembre. Ahora mismo maldigo ese momento, pero no quiero adelantar acontecimientos.
Con la propuesta lanzada, opinaron mis compañeros supervivientes al naufragio. Miguel creía que podía ser buena idea. Jaime por el contrario pensaba más en la buena voluntad de cada uno, al fin y al cabo, somos amigos y caballeros. Tras darle algunas vueltas en el foro, lo tratamos en la siguiente reunión y decidimos aplazarlo por el momento.
Como curiosidad, os voy a relatar las pretensiones del NDA o contrato de confidencialidad:
- Las ideas que A propone para el grupo son de A, y puede llevarlas a cabo en cualquier momento por separado.
- Las aportaciones de B para las ideas de A son del grupo y de B, por lo que A no podría usarlas en 2 años desde su separación del grupo.
- Las ideas de B son del grupo y de B, por lo que A no podría usarlas en 2 años desde su separación del grupo.
- Las ideas que A propuso, mientras estaba en el grupo, se pueden llevar a cabo por el grupo aunque él no esté (si este punto os chirría, pensad en vuestro trabajo actual: cuando os vayáis vuestro trabajo se quedará).
Como más de uno habrá pensado, son un poquito “abusivas” pero nuestra inexperiencia unida a las ganas de progresar y el miedo a que alguien nos robara nuestras magníficas ideas hicieron que mi imaginación volara proponiendo estas 4 causas.
Al final, la cosa quedó en el aire y se fue aplazando en el tiempo. Si quieres saber lo que pasó finalmente síguenos leyendo y en unos días lo descubrirás…
Lecciones aprendidas: Hay que saber con quién te juntas, para poder confiar abiertamente en tus compañeros de viaje.
Cuidado con: Desconfiar de tus socios. Si no puedes compartir con ellos tus ideas, quizá debas replantearte si merecen la pena como socios.










