Acepta tus responsabilidades, imbécil
Hay que ser valiente para aceptar responsabilidades. Desde siempre, todos intentamos eludirlas… Cuando estando en la universidad suspendemos, muchas veces le echamos la culpa al profesor: “cambió el tipo de examen”, “había una pregunta con trampa”… pero en realidad, queremos evitar decir : “no estudié lo suficiente”.
En ocasiones yo mismo dudo de querer la responsabilidad de ser emprendedor. Cuando por la noche pienso en todo lo que hice durante el día, reflexiono sobre mis proyectos en común con este grupo de amigos, al que todos conocéis gracias a este blog. A veces, he dudado, durante algún tiempo he pensado que es mejor seguir trabajando para otro y cobrar a final de mes. Pero luego, saco fuerza para impulsar a mi espíritu aventurero, y entonces, es cuando vuelvo al equipo con energía renovada. Acepto mi responsabilidad.
¿Por qué cuesta tanto? A nadie le gusta verse como el culpable, y por eso tratamos de esquivar la responsabilidad. Sin ir más lejos, hace unos días hubo un accidente de tren en la noche de San Juan. Un grupo de personas fue arrollado por un tren que iba a más de 100 kilómetros por hora. Desde entonces, el chorreo de información en los medios ha sido constante. Los amigos, familiares o pasajeros que se encontraban allí en el momento del fatal suceso, salen en los telediarios lamentando la pérdida. Algunos culpan a la falta de seguridad en la parada, otros dicen que no había jefe de estación, los que estaban presentes dicen que el tren iba sin luces… pero todos coinciden en algo: lamentan la pérdida de un ser humano.
Yo también lo lamento, lamento profundamente que esas personas murieran, pero lamento más aún el recuerdo que le quedará a ese conductor de tren, que mientras hacía su trabajo, se llevó por delante a un grupo de imprudentes. Un grupo de imprudentes que no tenían el menor sentido común. Un grupo de imprudentes que pasó por la vía porque tenían prisa.
Cada vez que voy en cercanías por Madrid, y tengo que cruzar 4 vías y 2 andenes en hora punta, pienso que es un rollo tener que esperar la cola de gente que pasa por el subterráneo o por las escaleras mecánicas. Algunas veces miro a la lejanía y pienso… “No viene ningún tren, ¿Si salto y cruzo por la vía tardaré menos?”. Pero acto seguido deshecho la idea y voy por donde van las personas, porque aunque no haya vigilante para regañarme, yo mismo soy quien se da cuenta de que es peligroso, y existen opciones seguras para no tener que hacerlo. El coste: tardar 2 minutos más en llegar a mi casa. Es doloroso pensar que gente tan joven ha muerto tontamente, pero cuando uno se pone en la vía del tren sabe a lo que se arriesga.
Como nota informativa puedo decir que es imposible circular en la oscuridad. Si alguno de esos que dicen que el tren iba sin luces prueba a quitar las luces del coche a 40 kms por hora, se dará cuenta de que es imposible circular más de 2 metros. Por lo visto, los maquinistas también tienen el mismo problema con la oscuridad que el resto de los mortales.
Así que por favor, como ejercicio durante esta semana… cada vez que la caguemos, asumamos nuestra responsabilidad. Si en el trabajo cometemos un error, aceptémoslo, no busquemos culpables cuando todos sabemos que el culpable somos nosotros mismos.









