Negocios hasta de la pecera
Recientemente, mientras estaba disfrutando y celebrando el título mundialista conseguido por nuestra selección, me he dado cuenta de lo viva que es la gente, en cuanto a negocios se refiere. Algo tan simple como un pulpo, dos mejillones, dos urnas y dos banderas, se ha convertido en un fenómeno mediático. Y así lo comprobé yendo por Cibeles. Había mucha gente ataviada con su camiseta sobre el octópodo, o con su gorro en forma de pulpo. Había nacido Paul, un nuevo fenómeno de masas.
Se han creado páginas en las que el animalillo te ayuda a tomar una decisión sobre cualquier tema que te atormente. Se venden todo tipo de objetos sobre el pulpo. El animalillo ya tiene Twitter y página de Facebook, con más seguidores que nosotros (aunque esto último por poco tiempo
). E incluso va a protagonizar una película.
Y a lo que íbamos. Cualquier idea, cuanto más sencilla, mejor, puede ser un buen negocio. Y así lo ha visto mucha gente con este cefalópodo y sus dotes adivinatorias.
Al final, una página web sencilla en contenido, sin ningún tipo de complejidad, o cuatro trozos de tela mal cosidos, pueden producir grandes beneficios en relación al esfuerzo. Lo importante es vislumbrar la idea, ser rápido a la hora de actuar y arriesgar.
En resumen, no es necesario hacer un condensador de fluzo para hacerse de oro. A lo mejor, es suficiente con estar atentos a las oportunidades que se presentan en cualquier momento, empezando por fijarse en las cosas sencillas, como en una pecera.
Nosotros, aunque descasando durante nuestras merecidas vacaciones, seguiremos atentos a nuevas oportunidades que se nos puedan presentar. Nos despedimos hasta septiembre, aunque sigamos dando señales de vida vía Twitter y Facebook.
¡¡¡Felices vacaciones. Nos vemos en septiembre!!!









