Divide y Vencerás
Con una sentencia tan contundente comenzaba el capítulo de programación modular de una de nuestras asignaturas de la carrera (Estructuras de Datos y Algoritmos). En qué lugar habrá quedado el paradigma de programación modular en un mundo tan orientado a objetos y clases (este primer párrafo NO es APTO para todos los públicos).
Este proverbio, que venía muy bien para justificar la necesidad de dividir en módulos las líneas de código de un programa informático para su mejor gestión y utilización, es extrapolable a cualquier tipo de actividad cotidiana y, por supuesto, empresarial. En general, se trata de dividir un problema complejo en partes más simples, tantas veces como sea necesario, hasta que la resolución de las partes sea obvia.
La razón de ser de este post es explicar uno de nuestros avances en los últimos tiempos. Hasta ahora para ir acometiendo nuestros hitos, nos proponíamos tareas de alto nivel, sin ninguna estimación para su ejecución, tan sólo iban acompañadas de un responsable y una fecha para su finalización (bastante dilatada en el tiempo). La realidad de esta situación era que nos poníamos a trabajar sobre la tarea justo al final (el efecto examen: estudiar la última noche) con lo que, en el mejor caso, entregábamos algo incompleto o mejorable y requería de replanificación (en otros casos, ni siquiera hacíamos la tarea y por tanto, también requerían replanificación).
Para evitar este problema, tiramos de los apuntes de 2º de carrera: dividamos las megatareas en tareas más atómicas que podamos realizar en una semana, asignando responsables concretos y tiempos estimados de ejecución. Con esto, obtendríamos un listado de todas las tareas que tenemos que realizar durante la semana.
Las ventajas (habiéndose contrastado durante las últimas semanas) son las siguientes:
- Más motivación para finalizar la tarea, al ser una tarea fácilmente abarcable.
- Mejor monitorización y control de lo que se ha realizado y falta por realizar.
- Capacidad de planificación a corto y medio plazo.
- Rápida detección de riesgos y problemas que impacten en el retraso de la realización de una tarea.
- Consecución de los hitos en tiempo.
Con el tiempo probablemente iremos encontrando muchas más ventajas (y alguna desventaja, adicional al incremento temporal de identificación/desglose/asignación de tareas) que os iremos contando, pero nuestra primera impresión es el haber vencido gracias a la división.










